¿Cómo seleccionar la densidad adecuada en una impresión 3D?
El relleno o infill define la resistencia, el peso, el tiempo y el costo de una pieza impresa en 3D. Te explicamos qué aporta cada rango de densidad y cómo elegirlo según la función de tu pieza.

¿Qué es la densidad dentro de una pieza?
Aplicaciones de las densidades
0%: Sólo recomendada para casos muy específicos en los que la pieza cuenta con el diseño para poder ser hueca. La resistencia se disminuye ya que se crea una pieza que es sólo un «cascarón» vacío. 20%: Es el porcentaje estándar en la aplicación de piezas, ya que se consigue que estas sean ligeras, con un tiempo de impresión eficiente y con resistencia media. 25%-50: Con este porcentaje, la pieza pesa más, tarda un poco más en la impresión y su resistencia es media a alta. 55%-80%: Con este porcentaje las piezas tienen una resistencia alta, de esa misma manera su peso y su tiempo de impresión aumenta. 90%-100%: Este involucra que las piezas estén casi o completamente rellenas, su resistencia es muy alta, sin embargo su tiempo y costo de producción aumenta.

Factores a considerar al seleccionar la densidad de las piezas
Función y uso de la pieza: Determina si la pieza necesita ser ligera o resistente. Para prototipos, una densidad baja puede ser suficiente, mientras que para piezas funcionales, una mayor densidad puede ser necesaria. Material de impresión: Diferentes materiales tienen propiedades distintas. Por ejemplo, el PLA es más ligero que el ABS, lo que puede influir en la densidad que elijas. Durabilidad: Una mayor densidad puede mejorar la resistencia al impacto y la durabilidad, lo que es importante para piezas sometidas a estrés. Peso y equilibrio: Si la pieza necesita ser equilibrada o tener un peso específico, la densidad será un factor crucial. Estructura interna: Considera el uso de rellenos (infill) y patrones (como cuadrícula, triángulos, etc.) que afectan la densidad y la resistencia estructural.
Ejemplo de alta densidad

Ejemplo de baja densidad




